Gara y Alba encuentran debajo del sofá un huevo de luz. Dentro hay un dragón bebé hecho de píxeles que no sabe absolutamente nada… pero que puede aprender cualquier cosa si alguien se lo enseña.
La memoria de Pixel vive en sus escamas, y cada cosa que aprende enciende una. Por eso la colección se cuenta así: diez escamas, diez ideas, y un dragón que crece libro a libro hasta que por fin echa a volar. El texto también crece: el primero va en mayúsculas grandes para prelectores y el último ya es un libro de lectura autónoma.
Cada libro responde una pregunta que los niños hacen de verdad.
Tres ideas que están en el corazón de cualquier inteligencia artificial, contadas con manzanas y con un tomate muy travieso.
El perrito de pilas siempre da tres pasos y ladra dos veces porque alguien lo escribió antes. Pixel no: Pixel aprende de ejemplos.
Una manzana roja, otra verde, otra amarilla. Con ejemplos variados, Pixel fabrica su «recuerdo secreto» y reconoce manzanas que no ha visto nunca.
Cuando Pixel confunde un tomate con una manzana, nadie le grita. Corregirlo con cariño es exactamente lo que le hace aprender.
Soy Rubén, el autor. Escríbeme si quieres saber cuándo sale cada escama, leer un capítulo de muestra o pedir la colección para tu aula.
